Cuentos de quien no sabe lo que hace

Categoría: A quién no le ha pasado?

La Sala De Espera


“No te soporto más”, susurró ella con una voz que apenas rompía el silencio.

“Me da igual”, replicó él con indiferencia. “Antes me importaba, pero ahora…”.

Habían elegido un rincón para sentarse, a escasos dos metros de donde me encontraba. La sala de espera del centro de psicología era amplia, pero no lo suficiente como para mantener una conversación en privado.

Mi instinto me incitaba a levantarme y buscar otro asiento lejos de ellos, pero el pudor me anclaba a mi silla. No quería que se dieran cuenta de que había sido testigo de su disputa. Así que me sumergí en mi celular, deslizando el dedo por la pantalla sin realmente leer ninguna noticia.

“¿Antes? Nunca me escuchaste”, continuó ella, su voz teñida de resentimiento. “Perdí quince años de mi vida contigo. Y lo único que quiero ahora es hacerte sentir un poco de lo que me hiciste sentir”.

“Es por eso que no hablo contigo”, le espetó él. “Tú comienzas estas discusiones, en cualquier lugar, y ya sabemos cómo terminan”.

Intenté convertirme en una estatua, mi única señal de vida eran mis dedos desplazándose sobre la pantalla. Me esforzaba por no escuchar, pero sus voces se elevaban con cada palabra, consumidos en su propio mundo de agravios.

“No entiendo por qué me humillaste así en el trabajo y ahora también tengo que lidiar con la fiscalía”, lamentó ella, la frustración evidente en su tono.

“Yo no seguí con la denuncia, esa es solo una citación. Podrías no ir”, le respondió él, su voz bajando a un susurro.

“Me siento muy mal, Javier. Estoy cansada de todo esto”, confesó ella, su voz ahora un hilo débil.

“No vayas a la fiscalía, no va a pasar nada. Esto no debería haber llegado tan lejos. Me vi obligado”, murmuró él, casi inaudible.

“No es eso”, dijo ella, su voz temblorosa. “Estoy cansada de todo, en general”.

Sus palabras se clavaron en mí, transformando la tensión que había sentido en una profunda tristeza. Algo en su confesión me hizo sentir como si el mundo a mi alrededor se volviera más sombrío.

De reojo, capté un movimiento delicado por parte de él. Giré la cabeza ligeramente para verlo tomar sus manos entre las suyas, llevándolas a sus labios para depositar un beso suave.

Ella no se resistió, y aunque no se movió, las lágrimas que resbalaban por sus mejillas eran elocuentes. Estaba todo bien, o al menos así quería creer.


Los Consejos Del Coronel

Mi amigo, El Coronel, durante su carrera militar y fruto de una disciplina que bordaba en el ascetismo (de todo menos lo carnal), acumuló un sin número de enseñazas, proverbios y doctrinas; que yo humildemente como su discípulo tengo el honor de compartir.

¡Un buen pescador obtiene el mejor pescado, no solo con una buena carnada sino con paciencia!!…

La gota de agua con insistencia puede perforar hasta la roca más dura.

La leopardo al estar acorralada y herida muestra sus dientes y garras como última defensa.

No dejes que nadie te diga no, cuando las estrellas ya dijeron que sí.

Las cosas son tan evidentes como el salmón sobre la cascada.

La mirada del águila para buscar su presa es desde las alturas, sus garras en cambio, certeras y fatales atrapan al incauto que no supo mirar al cielo.

La grulla busca al pez para convertirlo en pescado, tu pequeño discípulo busca a la soñadora para convertirla en tu presa.

El mono baila entre los árboles como aquella bailarina que lo hace en con gracia y belleza al compás de una tonada
¿Mi pregunta joven discípulo, quien se come el plátano el mono o la bailarina?

No importa cuánto le des, al igual que con el tubo de pasta de dientes, siempre queda algo para la última cepillada.

El carbón que fue madera se gasta a medida que se frota sobre la roca, sin embargo, esta última cae con el correr del agua, ¿Quién es más fuerte? ¿el carbón que fue un árbol, la roca o el agua?.

El camaleón cambia de color, pero no para ocultarse, es para ser uno con la naturaleza y atrapar a la mejor presa.

El camaleón cambia sus colores en busca de la confusión, esta última será su herramienta para huir del adversario poderoso o capturar a la presa ingenua.

No seas tan blanquito weón , el mundo también es plomo…y negro
No nos pongamos débiles a mitad del combate,
Muchos combates se ganan por pura actitud.

El pájaro carpintero pica la dura corteza del árbol con insistencia hasta lograr el hoyo deseado.

Una promesa es como el agua en un cántaro. Se rebalsa con notoriedad cuando se le agita y es invisible en la calma.

El tener un gran espíritu no está en jactarse de su grandeza, ¿o acaso la hormiga ostenta de su fuerza al cargar todo el peso de la tierra inmensamente superior cuando se dirige a su hogar?

La estrella fugaz cruza por los cielos orgullosa, ¿Acaso ese breve instante, la hace mas digna que el resto de sus hermanas mayores que titilan suavemente en una eternidad?

Cuando en el mar el pescado escasea. El choro que se aferra a la roca en la orilla también sirve.

Si no puedes ser el poeta, se tú el poema.

No es momento de detenerse por el miedo, ¿Acaso el rinoceronte duda en apagar el fuego en la sabana africana a expensas de ser atacado por el tigre implacable?

No te pongas barreras antes de tiempo y gana en experiencia, ¿Acaso el oso hormiguero discrimina los nidos, si sabe que siempre encontrará su alimento metiendo la lengua en el hoyo?

Fases de Ataque (aplíquese en todas los aspectos de la vida, sí sí sí en ese también)
En lo general
1.- Trabajo de aproximación
2.- Apresto
3.- Ataque propiamente tal
En este último
3a) Asalto: avance tortuoso, difícil por las líneas de defensa adversarias
3b) Irrupción, por sobre las posiciones adversarias
3c) Penetración
3d) Consolidación
3e) Persecución eventual

P.S. Después de que El Coronel vio esta publicación, me llamó para decirme que no se sentía merecedor de que sus eneseñazas salieran a la luz. — Maestro, ¿acaso es posible que con toda la grandeza de su mirada no sea capaz de ver la suya propia? — le contesté.

Cuando Te Das Cuenta De Que No Eres Lo Que Piensas

Ya que escribí un par de cuentos decentes, pensé que estaba preparado para empezar una novela. Es que así  soy yo, quiero hacer todo de inmediato.

Pensé en hacer una novela épica, donde haya intriga, suspenso, fantasía, ciencia ficción, batallas en que el mundo se destruye o se salva de la perdición. No incluiría el sexo como recurso, porque para mí esa herramienta es para las lectoras, a los hombres nos gusta más lo explícito, las películas XXX, por ejemplo. Ya me entienden, escribir un libro bien machito, hartas balas, combos y patadas en el hocico.

Pero terminado el primer capítulo, lo leo y mierda!!… como se parece a ¨Cuando Harry Conoció A Sally¨.

¿Entonces no soy rudo?, ¿seré un romántico?, en estos momentos estoy rogando no ser tierno, eso sería un completo desastre.

Juzguen ustedes, acá va un extracto de lo que he escrito en lo que iba a ser mi novela que desde ya la odio:

¨De reojo volví a observarla, era bonita, seria, casi inexpresiva. Escribía rápido, revisando decenas de mensajes. Noté en ella un gesto en especial adorable, cada vez que cambiaba de vista en su celular, antes de apretar una tecla acercaba su dedo índice hasta rozar la pantalla, vacilaba un poco y temblando en forma casi imperceptible, retrocedía, esperaba un momento y finalmente tocaba el botón. Siempre estaba indecisa, pero nunca, nunca, cambiaba la tecla. A veces en sus momentos de duda se mordía suavemente los labios dejando ver dos lindos dientes redondeados. Instintivamente contuve la respiración para no interrumpirla, la observé sólo unos segundos, …los segundos más tangibles y nítidos que había tenido en mucho tiempo.

Cuando volteó a mirarme, fingí un repentino interés por un reportaje de la revista del avión, algo sobre restaurantes exóticos del Sud Este Asiático, a los que por cierto nunca iré. Quise dar vuelta la página pero el temblor de mis manos me hizo dudar¨.

Me Creía Toretto

El portón eléctrico se abría lentamente, eso me dio tiempo para pensar y en mi caso ya saben que eso no siempre termina bien.

El asunto es que desde el portón eléctrico que da a la calle hasta mi casa hay al menos 70 metros que se recorren a través de un callejón de unos 5 metros de ancho en una leve pendiente rodeada de una frondosa vegetación. A la entrada vislumbré el periódico que había dejado el repartidor sobre el pavimento, envuelto en una bolsa plástica.

En alguno de esos malditos segundos me visualicé como Frank Martin, de El Transportador, o Dominic Toretto de Rápido y Furioso. La imagen en mi cabeza era clara, me acercaba en mi coche a baja velocidad, como la transmisión es automática no necesitaría tener el pie en el acelerador, abriría la puerta y con la mano izquierda tomaría el periódico, todo esto sin detenerme.

No se encendió ninguna alarma en mi cabeza, …es que me tengo confianza. Y así fue como enfilé por el callejón, al mismo tiempo que soltaba mi cinturón de seguridad para tener más espacio de maniobra, estoy seguro de que la expresión de mi cara tenía una amplia y tonta sonrisa. Abrí la puerta -mi automóvil es un todo terreno alto-, un rápido cálculo de tiempo distancia me indicó que sería necesario no sólo sacar el brazo, sino que además todo el tronco de mi cuerpo para alcanzar el periódico. Con la mano derecha me afirmé al volante y saqué medio cuerpo fuera.

Mi cálculo “tiempo distancia” no contempló que al tomar el volante el coche giraría hacia la izquierda contra los arbustos y árboles, traté de reincorporarme, pero eso lo hizo girar aún más pronunciadamente. Sólo atiné a empujar el volante hacia la derecha para retomar el camino y por lo tanto, a la vez me vi obligado a soltarlo.

Por otro lado, la mitad derecha de mi cerebro -la parte tonta- seguía insistiendo en coger el periódico, así que al tomarlo quedé apoyado en el suelo mientras el coche seguía avanzando y ganando velocidad, ya totalmente fuera de mi control. Caí al pavimento y sin perderlo de vista, rodé por sobre mi hombro para evitar que la ruedas traseras me atraparan.

Tuve otra visualización, esta vez una catastrófica en la que dos toneladas de fierros embestían mi casa a toda velocidad incendiándose y destruyendo todo a su paso. Ya preso de la desconfianza en mi auto-sobrevalorada condición física, no creía que podría alcanzar el coche, pero me paré lo más rápido que pude y corrí calle abajo.

-Para por favor –le grite suavemente. Sí, así es, se puede gritar suavemente, se grita con la expresión de grito en la cara, pero con vergüenza de que te escuchen los demás. Se lo aprendí a mi mujer.

Afortunadamente la puerta seguía entre abierta, debo haber corrido 20 metros y al segundo intento me pude meter al interior, apreté el freno a todo dar, aunque no era necesario…

Una vez con el coche detenido, me senté mirando el cielo por un rato, pero no para agradecer a Dios, sino que para recuperar el aliento.

Al cabo de unos segundos me empecé a reír a carcajadas, en mi mano izquierda estaba el periódico, nunca lo solté.  Finalmente no habia salido como esperaba, pudo ser desastroso, pero casi lo conseguí, de verdad que casi lo logré… pero a Toretto tampoco le resulta todo, también ha  estado a punto de morir varias veces  y provocando daños colaterales mucho peores.

Fue una idea estúpida, ahuevonada, pero ¿a quién no le ha pasado?

Me Pasó Por Goloso

Viernes muy tarde en la noche, aburrido busqué una película que me sacara del sopor en Netflix, pero después de quince minutos recorriendo el menú no me gustaba nada. Estaba en un estado de ánimo en el que hasta yo me caigo mal.

Partí a la cocina, es que en esos momentos me da por comer cosas dulces. La despensa estaba llena de galletas, tomé un paquete y busqué en el refrigerador algo que me sirviera para untarlas, algún pote de dulce de leche o mantequilla de maní.

A ver… media sandía, un melón, varios yougurts, jamón, queso, el estofado que sobró del almuerzo, media botella de cerveza Corona que está ahí hace al menos seis meses, verduras varias, …nada me sirve.

Sólo encontré un pote de mermelada vacío que raspé con ansiedad y apenas alcanzó para una galleta. De pronto recordé que tengo un tarro de leche condensada. Con eso en poco más de media hora en la olla a presión puedo hacer el mejor manjar.

Tomo el tarro, aplico el abridor de latas y …mierda! ¿Qué hice?, obviamente el tarro no debía abrirlo. Este maldito déficit atencional… Ahora tenía un tarro de leche condensada abierto que no sirve para hacer dulce de leche. Pero ya estaba decidido a “cocinar” algo, así cambié los planes y decidí intentar hacer unas calugas. De esas caseras que sueltan los dientes al masticarlas.

Recuerdo bien la receta, las hice muchas veces en mi infancia. Un tarro de leche condensada, dos tazas de azúcar y dos cucharadas de mantequilla. Se calienta el azúcar hasta que se derrita y después se agrega la leche lentamente mientras se revuelve. Cuando la mezcla es homogénea se echa la mantequilla se bate por unos minutos más y ya está lista. La masa se vierte en un recipiente enmantequillado. Finalmente se deja enfriar y después se corta en cuadritos.

La cocina se había impregnado con ese suave olor dulzón a azúcar quemada y leche cocida, así que cuando ya estuvieron listas me metí varias a la boca en forma desesperada. Un verdadero manjar y más encima hechas por mis propias manos.

El problema de estas calugas es que son duras y lo peor muy pegajosas, una verdadera amenaza para la dientes y muelas. Una de las pocas cosas de las que me siento orgulloso es de mi dentadura. Nunca necesité usar frenillos y mi primera caries la tuve pasado los treinta años.

Mientras masticaba mis calugas sentí unos grumos que al principio los atribuí a restos de azúcar aglomerados así que no les di mayor importancia. Los restos de calugas estaban distribuidos entre todos mis dientes, entonces fui a lavarme la boca y noté que un rebelde trozo de masticable estaba atorado entre dos de mis muelas. El cepillo no era suficiente para extraerlo, la encía me sangraba por el esfuerzo puesto en el cepillado, así que recurrí al hilo dental. Era muy atrás por lo que me costó mucho alcanzar el punto exacto, una vez posicionado empecé jalar el hilo en todas direcciones para soltar los restos atrapados. Para mi sorpresa al desprender esa masa pegajosa descubrí que me faltaba un pequeño trozo de diente, ahí donde antes había estado una tapadura ahora había un orificio.

Me vino una pequeña depresión, casi sentí que era una de esas señales casi imperceptibles de que la decadencia avanza sin retroceder jamás. La razón me dice que estoy exagerando pero en el lado derecho del cerebro eso de “la decadencia” me machaca sin piedad.

Al día siguiente me levanté temprano para ir al dentista, no sería fácil encontrar uno que atendiera un sábado por la mañana. Hay una clínica cerca de mi casa y llego primero que nadie. Espero que abranm la puerta y entro urgido.

-Señorita tengo una urgencia! -después que lo dije me sentí ridículo, es que soy ansioso.

-Buenos días -me lo dice con el tonito ese como para enseñarme buenos modales (saluda primero imbécil) – Deme su nombre por favor -exagera el por favor.

-Es que no pedí hora es una urgencia, anoche se me cayó una tapadura.

-¿Tiene dolor? -me pregunta calmada, pero sé que lo hace con ironía.

-No me duele, pero… -me doy cuenta que debí mentir.

Hace como que consulta algo en el computador, mira hacia atrás y luego me mira a los ojos.

-No podemos atenderlo, estamos full, ¿Quiere pedir hora para el lunes?

-No -le digo en forma seca y me voy enojado, no estoy dispuesto a humillarme.

-No va a encontrar un lugar bueno que lo atienda hoy, acá llegan muchos pacientes con trabajos mal hechos que después hay que arreglar -me advierte.

-No, le dije que es una urgencia, voy a buscar un lugar donde me atiendan. -la desafío y me marcho.

Busco con mi celular en internet algún lugar cerca, encuentro una clínica dental a dos kilómetros y llamo por teléfono, cada vez el Sr. Google se hace más mi mejor amigo.

-Aló, Clinica Dental ¨Mi Familia¨, ¿En qué puedo servirle? –me contestan desde el otro lado.

-Buenos días -ahora lo dije. -Tengo un problema, se me cayó una tapadura de una muela. No tengo hora, pero es una urgencia. ¿Podrán atenderme hoy?

-Sí, venga inmediatamente –me contestó tan rápido que sospeché, pero no quería pasar el fin de semana con el problema. –¿Sabe la dirección?

-Sí, la tengo en el celular.

En menos de diez minutos estaba allá, por fuera más parecía un taller mecánico de barrio, pero entré de todas maneras. La sala de espera era espaciosa y un televisor grande de 50 pulgadas colgaba de la pared, no tenían televisión por cable, porque la señal llegaba borrosa, aunque a nadie le importaba, no había ningún paciente aparte de mi. El recepcionista tenía el pelo a lo rastafari y sin mirarme, casi como si fuera un vidente me dice:

-Adelante lo estábamos esperando, es al fondo del pasillo –señala un lugar atrás desde donde una señora de delantal me hace señas.

-¿Pero no me va a hacer la ficha? –pregunté como para ganar tiempo mientras tomo la decisión de quedarme o arrancar.

-No es necesario –me dice con una sonrisa.

Caminé hacia la señora de delantal. El oscuro pasillo termina en un pequeño patio trasero donde hay un viejo mantel de plástico a cuadros y encima una Coca Cola a medio terminar. La oficina queda justo antes y entro. Una vez ahí me doy cuenta que la señora no es mi dentista, sino que un tipo de chalas y pelo largo que me dió la impresión que no se lo lavababa hace días.

-¿Helmano que le pasó? –me dice con acento centro americano.

En realidad no tengo nada contra centro américa, es más me habría gustado nacer allá, sólo que me es más difícil saber si los diplomas colgados en la pared son reales. Al menos la oficina se ve casi limpia aunque los equipos son viejos.

-Se me salió una tapadura acá –le indico ridículamente con m,i dedo dentro de la boca.

-Mmm, helmano, le voy a decil lo que vamo a hacel. Primero voy a limpial y desgastal, si queda el nervio expuesto ya seria otra cosa y otro costo –eso del costo repitió varias veces para asegurarse que le había entendido.

¨Este helmano me va a desgastal la muela hasta que se vea el nervio –pensé preocupado, ahora sí que quería arrancar. Pero esa idiotez de ser bien educado y dar siempre oportunidades me retuvo en el sillón.

Antes de empezar el trabajo de desgaste, la auxiliar me empezó a tomar los datos para hacer la ficha. Desde mi puesto podía ver la pantalla donde escribía. Me interrogó mecánicamente

-¿Nombre?, ¿Apellido?, ¿Cédula de Identidad?, ¿Fecha de nacimiento?, ¿Teléfono?, ¿Dirección?, etc.
Mientras tecleaba torpemente, lo que me daba tiempo para revisar lo que escribía en el sistema. Había unos campos que fue llenando sola, como el de sexo, donde las alternativas eran M o F, puso M de Male, el programa estaba en inglés. El campo siguiente lo distinguí muy claramente, decía: Species y las opciones eran: Dog, Cat, Horse, Rabbit, Other….!!!!; al menos puso Other.

-Señorita… ¿este sistema para que otra cosa lo ocupan?, vi que hay opciones para razas de animales –una pregunta que no tuvo respuesta, sólo se limitó a tapar la pantalla con el cuerpo.

-¿Me van a poner anestesia? –hice la pregunta pussy de rigor. Es que ya me parecía todo muy extraño.

-Tranquilo helmano ya va la anestesia –me contestó el dentista con una amplia sonrisa, lo que a esta altura de las circunstancias no me tranquilizaba para nada.

Después de la anestesia empezó el trabajo de ¨limpial y desgastal¨. Escuchaba el chillido agudo del taladro retumbar en mi cabeza, cada cierto tiempo paraba y exclamaba:

-No veo el nervio.

Seguía con furia y aplicaba un gancho con el que trataba de agarrar algo.

Después de varios minutos casi con desilusión me dice:

-No encontlé el nervio así que son sólo $25.000, le voy a aplicar una tapadura plovisolia y pide hola pala el jueves temprano.

Es martes y la muela sigue en su lugar. No sé si ir nuevamente a la clínica odonto veterinaria a terminar el trabajo. Quizá soy demasiado prejuicioso y total ¿A quién no le ha pasado?

PD: Hoy miércoles ya no tengo la tapadura provisoria, se cayó y el orificio en la muela es mucho más grande, voy a pedir hora en la clínica donde me enseñaron a saludar, aunque me da verguenza que me diga que me lo advirtió.

El Tour Gastronómico

Con un compañero de trabajo viajamos a una importante reunión de negocios en Lima. Pero antes de quisimos hacer un recorrido por la parte antigua de la ciudad.
Perú es famoso por su exquisita comida, es un centro gastronómico a nivel mundial, pero no quise almorzar en un restaurante famoso, propuse explorar los orígenes de la verdadera cocina popular peruana. Ya me creía un todo un explorador de esos de los documentales de TV por cable. Almorzamos rápido en un restaurante del centro, ubicando en un subsuelo, era oscuro y estaba sospechosamente casi vacío. Pero pensé que si Anthony Bourdain era capaz de sobrevivir y por sobre todo gozar de lugares aún más sórdidos, yo no podría ser menos, a diferencia de él yo nací en el tercer mundo, así que mi estómago y paladar no sufrirían mella alguna.

El almuerzo fue una decepción, no era ni tan sabroso, ni tan abundante como había esperado. Abusé del ají para darle algún toque más pintoresco.

-¿Tú no le echas ají? –pregunté burlonamente, sabiendo que por ser argentino su respuesta sería: -No.

-No, no soporto lo picante, me quema la lengua – me respondió casi con asco.

-Es cosa de costumbre, yo soy de barrio y la comida se goza más cuando tiene sabor de pueblo –exageré, de verdad me sentía un turista gastronómico del Discovery Channel.

Conversamos acerca de la reunión de negocios que tendríamos en la tarde, nos reuniríamos con el Gerente General de un proveedor nuestro y necesitábamos negociar en buenos términos los nuevos contratos. De pronto nos dimos cuenta que estábamos muy justos de tiempo y la oficina donde nos reuniríamos estaba al menos a treinta minutos en automóvil.

Salimos apurados del restaurante y paramos el primer taxi que vimos en la calle. No tenía aire acondicionado y los treinta y dos grados de calor nos torturaban incluso con las ventanas abiertas. A los cinco minutos de nuestro viaje ya estaba muy arrepentido de haber agregado tanto ají a mi almuerzo. Además el chofer frenaba y aceleraba con violencia, lo que me revolvía el estómago. Me empecé a marear, pero callé para que mi compañero no se burlara de mi fanfarronería.

Por fin bajamos del taxi y sabía que no me recuperaría tan fácilmente. Nos recibieron en una sala calurosa.

-Disculpen, alguien olvidó encender el aire acondicionado de la sala –dijo la secretaria mismo tiempo apretaba el botón de encendido.

“Claro, seguro no es tu responsabilidad” –lo pensé con rabia.

-Don Flavio, en seguida viene Don Marcos, por mientras ¿le ofrezco un té o un café? –preguntó amable. Por qué anteponer el “Don”, hoy día cualquiera es un “Don”.

Pedimos solo agua y recé para que estuviera helada.

Llegó Marcos, era muy simpático, así que la reunión fue muy distendida, muchas sonrisas y compromisos de trabajo en conjunto. Nos focalizamos en mostrar lo importante que es nuestra empresa y lo provechoso para ellos que es tenernos de clientes, hablamos de planes de crecimiento internacional. Me fui muy satisfecho pensando que los habíamos impresionado.

Afortunadamente nos pidieron un taxi ejecutivo en el que nos devolvimos ya mucho más cómodos. Una vez en el Hotel fui directo al baño y al mirarme en el espejo… vi que mi sonrisa de dentadura natural, perfectamente pareja estaba adornada por una acelga que tapaba mi incisivo izquierdo, se veía como que me faltaba un diente!!! Toda la reunión estuvo ahí. Me imaginé dándome importancia en la reunión mientras mostraba mi sonrisa con un diente menos… vaya ejecutivo que soy.

Más tarde, nuestros proveedores nos invitaron a cenar, esta vez a un restuarante conocido. Mientras esperábamos el taxi, le digo a mí amigo, imitando su acento:

-¡Sos un choto!, por qué no me dijiste nada –le reclame, sin decirle de qué se trataba.

-Che… ¿me lo decís por la verdurita esa en tu diente?

-¿Qué?, Boludo ¿la viste y no me dijiste nada?

-Che, es que no sabía cómo decírtelo, pensé que pasaba re-piola –me contestó a modo de disculpa, pero sé que se aguantaba la carcajada.

Finalmente lo tomé para la risa y durante la cena bromeé sobre lo sucedido. Total y sin ninguna duda, ¿A quién no le ha pasado?

El Conjuro 2 ….que película

No veía una película de terror hace tiempo, me refiero a esas que dan miedo sin mostrar tripas, pedazos de cráneo, zombis  o monstruos con la boca grande y babosa. Esas últimas también me gustan, pero como películas de acción, ya saben, puro “combo y patá en locico (léase como en el hocico)”. De lo que estoy hablando es de películas como La Profecía, El Exorcista, El Aro y La Dama de Negro;  que en orden son las que me han dado más miedo. Por los comentarios que había leído, El Conjuro 2 era de las que entraban en esa categoría, dicen que la historia es real, muestran las pruebas y que incluso un hombre murió en el cine mientras la veía.  Yo no iba a morir, me hice un chequeo médico hace poco y estoy bien del cuore.

Voy a contar la película tal como la vi y la sentí, capaz que los protagonistas para los críticos y para ustedes sean otros y yo omita algunas cosas importantes, pero la crítica profesional dejémosla a los especialistas.

La película parte con unos tipos sentados en una mesa redonda con las manos tomadas. La habitual toma de los espiritistas chantas, pero estos eran de verdad. La idea era descubrir que había pasado realmente en esa casa, lo que se sabía es que había habido un asesinato múltiple y el asesino decía que había actuado poseído.

Lorraine Warren era la médium, de esas que ponen los ojos blancos, pero no de placer, sino que para asustar; rápidamente entra en trance y empezamos a recorrer la casa con ella en otro plano dimensional, lo típico, todo se ve en blanco y negro y  las voces se escuchan lejanas , con eco y todo pasa en cámara lenta –¿será así el más allá, en blanco y negro? y ¿tienes que gritar para que te escuchen?

Lorraine camina por un pasillo y se para en una pieza donde hay una mujer llorando sentada en el borde de la cama  mirando hacia otro lado -no la ha visto- y el marido al lado muerto de un  disparo en la cabeza… después de unos segundos de tensión, la señora se da vuelta hacia nosotros y grita: ¿Por qué lo mataste!!??? . Ahí salté del asiento, menos mal que Lorraine le pegó un balazo en la frente, headshoot!!! –recuerden que era el asesino- .

Después se mete a otras dos piezas y mata al resto de la familia. Lorraine logra separarase de su rol de asesino –desdoblarse parece que se dice – y empieza a llorar. Su marido Ed Warren desde el ¨más acᨠo el presente la trata de hacer volver, pero en ese momento aparece un personaje imprescindible en las películas de terror, ¿ya adivinaron?

Los que pensaron que era una niñita de pelo rubio y vestido blanco que corre cantando y tiene una risita con eco, casi le acertaron, esta vez era un niñito de polera ochentera con rayitas horizontales, igual corría, pero sin risita, este se parecía más a Chucky, pero con el pelo corte principito. Seguimos al chico, aunque sabemos que no hay que hacerlo y cuando se detiene está apuntando con la manito hacia el final del pasillo… hay una figura borrosa que apenas se distingue entre la oscuridad, flaca y alta, de pelo largo o tiene una manta encima…momento, ahora se ve mejor… es una monja y su cara, …su cara tiene algo raro, deja que nos acerquemos, está pálida, es como Krusty, mezclado con El Payaso Asesino, pero disfrazado de monja, porque aunque está vestido de monja, esa wea que está dentro del hábito no cocina rico ni cagando.

Lorraine hace lo que no haría nadie más, pero como es película, está obligada, lo sigue hacia un sótano. Yo estaba cagado de miedo. Era todo gris y se veía poco, sólo se escucha una respiración que yo sabía que no era de Lorraine.

En este momento y para varias escenas hacia adelante hice una cuestión bien de niñita cobarde. Soy miedoso y también me da vergüenza cerrar los ojos, taparme los oídos, huir, etc. Así que lo que hago es fijar la mirada en algún lado cerca de la pantalla, como para que parezca que igual estoy viendo. El problema es que siempre, como que si la parte qué más asusta tuviera un imán, termino justo mirando igual. Por eso, no retuve mucho detalle de las escenas.

La monja payaso, después de asustarnos varias veces en esas escenas que desaparece y aparece por cualquier lado, para puro webear, finalmente le muestra a Lorraine una imagen donde Ed está muriendo ensartado por un palo…era una advertencia.

La sesión de espiritismo termina y nunca se supo más de la historia del asesino, lo digo para que no pregunten.  Todo lo anterior era sólo para que supiéramos lo poderosa que era la médium Lorraine.

En todo caso Lorraine queda con susto y decide retirarse a hacer una vida familiar, supongo que para salvar la vida de Ed.

Lo que viene después es la película de verdad.

Empieza como una postal,  la típica casa inglesa de dos pisos, antigua, húmeda, pegada a la de los vecinos. Como siempre en Inglaterra no hay sol, siempre está nublado y los barrios son lúgubres, creo que no existe mejor lugar para las películas de terror, no me imagino una película de fantasmas en Cancún. La familia que habita la casa, los Hodgson, también es normal, la madre está separada y tiene cuatro hijos, dos niñas y dos niños; por supuesto, tienen problemas económicos.

No es la idea contar la película, sólo voy a dar algunas reseñas sin spoilear. La movie es bien estándar, llena de lugares comunes, pero muy bien hecha.

  • Los hechos paranormales se desencadenan una noche cuando Janet, la segunda de las hermanas, empieza a jugar con una tabla Ouija. Tanta película de terror que empieza con la misma wea y todavía no aprenden que si juegan con eso después viene el Coco.
  • Uno de los hijos tiene en el final del pasillo una carpa hecha con una sábana. De nuevo, cuántas veces no hemos visto que dentro de la carpa duerme el Coco. La carpa está durante toda la película, nadie la desarma y eso que es uno de los lugares donde más aparecen los fantasmas. Hay hasta huracanes dentro de la casa, pero la carpa hecha con una sábana siempre está incólume, se corta la luz en toda la casa, pero la carpa tiene luz.
  • A veces en la pieza de al lado está la media cagada y la mamá y todos los que se supone van a cuidar siguen durmiendo como troncos.

¿Qué tienen que ver los Warren con todo esto? Es que cuando la cagada ya es muy grande, los fantasmas asustaron a los policías y hasta  la prensa está enterada, la iglesia católica llama a los Warren para que vayan a investigar. Lorraine se niega en un principio, porque se acuerda de lo que le mostró la Monja Payaso, pero Ed la convence. Yo entendía que los ingleses son más bien protestantes, pero una película de terror tiene que ser con curas católicos,porque los más bacanes para el exorcismo son ellos.

Acá como en toda película de terror, nadie cree en lo que ve. Entonces pasan días y semanas en que los Warren y otro séquito de investigadores están recolectando pruebas y por mientras todo se empieza a poner mucho más grave.

A pesar de lo común de la trama, el director hace un trabajo muy bueno en la forma como nos va arrastrando hacia el clímax de cada escena, sabes que te van a asustar y te preparas, pero caes igual.

Que sea un hecho ¨verídico¨ tiene algo bueno y algo malo. Lo bueno es que da más miedo al pensar en  la posibilidad de que la historia sea real. Y lo malo es que el final es demasiado simple.

Acá va el spoiler, así que los que no vieron la película y todavía la quieren ver no sigan leyendo.

Lo que me decepcionó fue el final, todo se resume en que para derrotar al demonio  -La Monja Payaso-, sólo había que saber el nombre del demonio, ni siquiera era complicado, no era como en los cuentos, no se llamaba Rumpelstinkin, era súper simple, se llamaba Valak, más encima la misma monja le dijo su nombre a Lorraine en un sueño. No hubo una pelea épica con rayos y superpoderes, no fue necesario ningún cura católico, simplemente Lorraine dijo:

  • Tu nombre me da dominio sobre ti demonio. Y ya sé cuál es tu nombre. Eres Valak. El blasfemo. El profano… Salido del pozo de las serpientes. En nombre del padre, del hijo y del espíritu santo. ¡Te condeno de vuelta al Infierno!

O sea Valak, nuestro Rumpelstinkin o La Monja Payaso, después de todas las cagadas que se mandó, era como un alumno en práctica, apenas un becario.

Y eso fue todo, después calabaza, calabaza cada uno para su casa.

Otra parte lograda de la película es que mientras salen los créditos -“las letras” le decimos los que no somos cinéfilos- van mostrando las fotos reales junto con las tomas de la película para que veas que no es un invento, al menos los personajes existieron. También pasan una grabación real de Janet poseída hablando como demonio. En todo caso ninguna de esas “pruebas” demuestra que los hechos sucedieron tal como la película los cuenta o que los verdaderos protagonistas no mintieron.

Pero… ¿y si de verdad pasó?

Tuve mi primera experiencia con Feisbuc

Sí, desde ayer tengo Facebook, pero aclaro que es para la página web: https://www.facebook.com/EntreMonosySerpientes/ . No tenía uno personal, lo tuve hace años cuando Facebook recién estaba partiendo y competía con Fotolog –esa wea aclaro que nunca la tuve-, pero al poco tiempo lo cerré, es largo de explicar, pero pueden elegir cualquiera o varias de las razones siguientes:

  1. No soy fotogénico – por no decir que muy rasca y feo, entonces me da vergüenza subir mis fotos.
  2. Casi lo mismo que arriba: mis amigos me etiquetaban en las fotos que ellos subían.
  3. Tengo menos de 13 años y no se me ocurrió que se podía mentir.
  4. Soy muy viejo y la silla de ruedas no tiene mesita para el computador.
  5. Me descubrieron en alguna mardá -entiéndase como algo más escabroso que una maldad-.
  6. Tengo vicios y salí etiquetado bajos los efectos de ellos -al menos del alcohol-.
  7. Entendí que para pasarlo bien, que significa cumplir con los puntos 5 y 6 hay que ser invisible en las redes sociales.

Como sea, hace años que no veía Feisbuc por dentro, no me sorprendió lo fácil que es crearse uno, apenas ya estuvo listo,  Oh My Gosh!!! … me recomienda que agregue a personas que quizá puedo conocer… Señor Feisbuc, usted es un satánico, a todos los conozco!!!, el primero que sale es “el Negro”, un amigo guatón y tostado… mmm no me interesa, lo veo siempre, después sale el Conejo, no sabía de él hace tiempo, pero no somos tan amigos, tampoco lo agrego…. A ver, ¿y esta minita???, hago click, Dios!!!  Tanta foto, decido rápido y me salto las de los niños, los cumpleaños del marido  y me voy directo a las vacaciones de verano – era que no-  jaja que cochina, parece desfile de bikinis, es como los catálogos esos que se usan para vender lencería que tienen las secres en la oficina cuando hacen el matute. Suficiente, paso de largo a todos los hombres y sigo con las recomendadas, por supuesto las más flaquitas y como soy bueno para las matemáticas (que elegante forma de evitar decir que soy caliente) me fue revelado el patrón que siguen:

  • Las que se saben ricas siempre tienen fotos en traje de baño.
  • Si tienen una pareja celosa se las arreglan para sacarse la foto igual, que parezca casualidad, porque hay un montón de amigas más o salen con los niños en primer plano, pero ella está bien adelante y se asegura que nadie la tape. Las que están más restringidas salen con el marido al lado.
  • Se sacan hartas fotos en situaciones cotidianas, pero la pose es igual que las de las modelos de la revista Vogue.
  • Hay que evitar los perfiles donde en la foto principal la mina muestra la mitad de la cara.
  • Si en vez de una foto de ella, hay un paisaje o algo parecido con una frase de tarjeta de cumpleaños, olvídenlo.
  • Los puntos 4to y 5to, no es que correspondan a minas feas, de hecho miré sólo a las que sé que son ricas, jaja, lo que pasa es que no van a encontrar nada adentro que ya no conozcan…. Son monjas.

Me podría convertir en un verdadero sicópata en esto, así que prometo nunca ver sus perfiles de Facebook.

Los Chocolates

A las 10.00pm salí a comprar un chocolate para mi esposa y llegué a las 2.30am…. ¿y el chocolate?, se me olvidó.

Todavía no sé cómo arreglar la cagada, conté ¨la verdad¨, pero no sé si no me cree,  lo que sería entendible, o también tengo la ¨teoría de la maldad¨, a veces creo que me creyó, pero hace como que no, porque le conviene…

Así fue como todo empezó:

A las 9.45pm me llaman de la oficina.

-Aló, ¿Flavio?…

-Sí, ¿qué pasa? –Le digo con pocas ganas de saber la respuesta, a esa hora no puede ser nada trivial. Al mismo tiempo me paro de la mesa y salgo al pasillo de mi casa a contestar la llamada.

Es que ya sé que mi esposa me va a reclamar por la hora, por lo desubicados en llamarme, que cómo no arreglan los problemas solos, que para qué contesto, que la empresa de mierda, que me importa más el trabajo que la familia…………… esos puntitos son para que ustedes agreguen el resto.

-Hay un problema con los circuitos eléctricos, ya se han quemado algunos equipos y vamos a tener que apagar todo para que no quede una cagada mayor -después hizo un silencio, no me preguntó nada, pero la pregunta implícita está clara: ¿Qué hacemos? O peor ¿Cómo vas a arreglar esto?

-Quédate tranquilo, voy para la oficina ahora –le dije.

Ya se me había ocurrido cual era el problema y la solución temporal era fácil, estimé 30 minutos de trabajo.

-Mi amor, ¿Tienes ganas de comer un chocolatito? –le pregunté con la máxima ternura posible.

-Yaaa!!!, tráeme un trencito de los grandes y a los niños ya sabes los dulces que les gustan.

-Voy a ver que está abierto a esta hora, ya sabes con estos de los asaltos a las bombas de bencina la gente tiene miedo –soy un maestro pensé.

-Cuídate entonces

Calculé 30 minutos en arreglar el problema, 15 minutos a la oficina de ida y 15 minutos de vuelta, total 1 hora. Un tiempo decente para volver con los chocolates y sería como que nada pasó.

Error…, el problema no lo podía arreglar yo, tenían que llegar unos técnicos, que aunque lo coordinamos bien, tardaron 2 horas en llegar. Después se armó la típica discusión con los técnicos, para que entiendan, imagínese cuando va el gásfiter o plomero a sus casas:

-Esto está todo mal, ¿quién le hizo esto? -me dice el técnico casi sin mirar ni escuchar mi problema.

-Sí, obvio que hay un problema, por eso los llamé, pero lo único que necesito ahora es que me cambie estos circuitos…

-Es que yo no me hago responsable, esto está malo y hay que cambiar todo, no es tan simple –me amenaza, ¿ahora me entienden lo del plomero?

-Ok, pero me puede cambiar lo que yo le digo y después vemos lo definitivo que dice usted –contengo mi rabia, pero se me nota la tensión.

-Ya le dije, yo no me hago responsable, soy técnico certificado, con años de experiencia y tengo un prestigio que cuidar…

-¿Y yo soy un caído del catre acaso? –casi le grito, pero al mismo tiempo me arrepiento, los necesito.

Quien ha lidiado con plomeros, dentistas, eléctricos y otras razas parecidas de la humanidad ya saben lo que sigue. Discutimos casi 1 hora, hasta que finalmente hicieron lo que les pedí y el problema se arregló -soy seco.

En el intertanto nunca se me ocurrió llamar a la casa, lo único que hice después de terminar, fue manejar lo más rápido posible, pero obviamente esos minutos que gané valían hongo.

Por lo menos llegué justo antes que apareciera el curita del Canal 13, si llego después, ahí sí que me matan sin alcanzar a abrir la boca para pedir perdón.

-No sabes lo que me pasó, salí a comprar el chocolate y justo me llamaron de la oficina, un incendio… tuve que rajar a la oficina y coordinar todo –después de esas palabras hasta yo mismo me consideré casi un héroe. Me salió mejor que al Bombo Fica, pero….

Me interrupió en seco, me quedó la media cagada, me tuvieron unas 2 horas contra las cuerdas, me lo merezco, así que me quedé callado. Después de las 2 horas, cuando se cansó un poco me pregunta:

-¿Y los chocolates?

Mientras, sigo pensando cómo voy a arreglar este problema en que yo mismo me metí por huevón, mi único consuelo está en pensar que: ¿A quién no le ha pasado?

Conectando mi mundo espiritual

Le tengo una sana envidia a quienes tienen talento musical, a los que cantan o son virtuosos con algún instrumento. Sobre todo a aquellos mutantes que son capaces de crear acordes y melodías memorables, no importa si es reggaetón o una sinfonía, ellos son capaces de aferrarse en algún lado del cerebro y mezclarse con nuestros recuerdos y sueños….ufff como nos hacen revivirlos para darle forma y consistencia.

Eso me pasa a mí, con algunas canciones, todo lo que pienso toma forma y por mientras dura ese encantamiento me fundo con mis sueños y mis recuerdos.

Iba en manejando a la hora del taco hacia el trabajo, era temprano y hacía frio… Para mí los tacos no son un problema, es como si tuviera un piloto automático, por mientras aprovecho ese momento de intimidad para sentir el ahora.

En eso estaba cuando en la radio se escucha Loco de Enrique Iglesias ft. Romeo Santos… y no cualquier versión weon… en versión bachata…. Y me la sé…  como ya les conté estaba en mi momento de trance, entonces subí el volumen y ahora era Enrique, Romeo ft Flavio, ahí con los dos me peleaba los coros, la parte de Romeo me sale bien, igual llego al tono.

En la esquina de una universidad, hay un paradero que se llena de estudiantes esperando cruzar la calle, es uno de los segmentos  más pesados del taco. Pero no me importaba, yo estaba en una lucha por encontrar mi espacio dentro de la canción.

Cuando llega la esa parte que dice: Unnnn locooo por besar tus laaaaabiosss…. ahí le puse con todo, claro cómo me va a ganar Santos, si esa canción la hicieron para mi….

De pronto escucho unos aplausos que no son parte de esta versión, miro hacia atrás y conchatumare… tenía las ventanas traseras abiertas… Los pendejos de la U estaban cagados de la risa y me aplaudían. Que plancha por la cresta… los quedé mirando, les hice una reverencia y lentamente subí el vidrio, por dentro sólo quería que avanzara el taco.

Qué manera de ser weon, peor aún,  ahora ya ni me gusta la canción….