Su mirada clavada en el techo,
la mía en su boca prohibida.
Sus manos aferran mis nalgas,
las mías acarician su cara.
No me beses -me dice.

Su amor gritado es la mentira,
mi sudor espeso es la verdad.
Fundidos en pasión y deseo,
forjados en vergüenza y traición.
No me sonrías -me dice

En el momento que calla y se descuida,
ahí cuando los segundos son eternos,
Mi boca, …su boca se ahogan pegadas.
Triunfo, sonrisa, derrota y lágrimas,
-No me beses que me enamoro –me llora.